jueves, 1 de noviembre de 2012

Una Carta Pretendiente





“Carta a quien pretende enseñar” de autoria propia.
Cátedra: Pedagogía
Profesora: Malena López.
Córdoba 24 de Octubre del año 2012


Esta es una carta dirigida a quienes tengan ganas de “escuchar”, sobre todo…
Bueno, antes que nada debo aclarar que se me hace bastante difícil, dirigirme una carta a mí, y a todos los que pretendemos enseñar; sobre todo porque carezco de experiencia desde la práctica docente, y es ahí donde se me dificulta. Pero no carezco de experiencia en cuanto a Trayectoria de Alumno, y desde ese lugar es desde donde me voy a dirigir, porque en todos estos años de estudiante, he sacado conclusiones que son muy buenas para mi formación, como es el hecho de saber, cuales son las cosas que un maestro debe hacer, y las que tiene que evitar.
Yo supongo que como todos, el maestro, también tiene sus dificultades, sus preocupaciones, sus miedos  y sus insatisfacciones; porque es un ser humano ante todo, pero también dificulto que no sea cierto, que algunos se deshumanicen frente a la clase, y se olviden de ese concepto de humanidad, y lo transformen en autoritarismo, encarnizado muchas veces en la figura de un docente “megalómano”, y creo que le cabe bien el término, sin exagerarlo a muchos,  que no entienden que hay situaciones, circunstancias y contextos que hacen que un alumno muchas veces se disperse en clase, o no cumpla con la tarea, o a veces se muestre desanimado. Y entonces, estos docentes, completamente alejados de su humanidad, se transforman en seres alienados que hacen uso de su poder y grandeza, atemorizando al alumno, que los ve como a criaturas amenazantes. Yo creo que en esos casos, es tarea del docente acercarse, escuchar para comprender y tratar de ayudar.
Pero a veces por el contrario, ante ese tipo de situaciones el docente reacciona de un modo hostil, incomprensivo y autoritario, trata con la misma hostilidad que por ahí, es la que preocupa al alumno y es de esa hostilidad de la que pretende escapar. Porque es lo que conoce desde donde viene, ¿y entonces, que le ofrecemos como distinto? ¿Qué expectativas le creamos? A veces solo con escuchar, a alguien y devolverle una palabra, un gesto o una sonrisa, sin quererlo, ya le estamos generando expectativas; expectativas que se asientan en sus sueños, en sus ideales, en lo que le falta y desea concretar, pero para eso necesita que alguien crea en él, y de ese modo lo ayude a concretarlo. Creo que es fundamental terminar con el individualismo, con el egocentrismo, pero entiéndase que hablo del “egocentrismo mal creído”, ese que es tan grande que no te permite ver el mundo, y desde ahí empezar a apreciar a los otros, a valorar lo que dicen, lo que tienen para contar, que es su historia; pero que también es mi historia porque somos parte del mismo mundo. Y la historia la construimos entre todos.
Suena muy utópico, pensar en un mundo ideal, donde todos nos respetemos por lo que somos, por lo que fuimos y por lo que podemos ser, si se liman las asperezas y se piensa en el bien común. Yo creo que no seria tan utópico, si como docentes trabajamos para eso,  sabiendo que esto que hacemos hoy es la cosecha para mañana, y que cada niño o ser humano que sea escuchado y atendido en sus necesidades de afecto y contención, tenderá a repetir la experiencia con otro, y así con cada uno que se anime a repetir la historia, no suena tan raro… Los cambios suceden, porque alguien se animo a soñarlos y a trabajar para eso. Y si de eso se trata, hay que enseñarles a los niños a sembrar sueños, pero también a trabajar para concretarlos. Y visto de este modo, nada resulta difícil, la dificultad la ponen los que no quieren los cambios y por eso no quieren que soñemos. Entonces como docentes, la tarea consiste en agudizar los sentidos, para poder captar así, las necesidades, después romper los prejuicios para acercarse al que tiene problemas, y necesita de nuestra ayuda, y a partir de ahí trabajar la confianza, para llegar al otro, para que sepa que te importa, que te preocupa y desde ese momento se genera el cambio, y no es magia, es “Atención”, es saberse valorado, y si se siente valorado, va a creer en él mismo, y va a ser capaz de hacer muchas cosas, cosas que no sabia que sabia o que podía hacer, pero ahora, verá que si las puede hacer, solo por esa mirada, solo por esa atención. Porque alguien pone expectativas en él, entonces como no creer en el mismo, si otro cree? Y ahí surge la “Transformación”, se transforma porque alguien pudo ver castillos, donde otros veían solo ruinas. Podemos construir castillos y también príncipes y princesas, en nuestra persona opera la varita mágica del cambio ¡Qué gran desafío! Los invito a todos a que sembremos, y la cosecha sin duda,  va a ser muy buena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu visita, podés dejarme tu comentario!